La sede del Centro Andaluz de las Letras encara la recta final de su rehabilitación
Después de casi una década de trámites, el organismo regional espera trasladarse al inmueble de la calle Álamos a principios del año que viene
05.07.2009 - ANTONIO JAVIER LÓPEZ| SUR MÁLAGA
LA SEDE DEL CAL
Los datos básicos
Dónde: Ocupa el número 24 de la calle Álamos y hace esquina con la calle Marqués de Guadiaro.
Cuándo: La inauguración está prevista para los primeros meses de 2010.
La rehabilitación: Después de casi una década de trámites, las obras se adjudicaron en septiembre de 2007, comenzaron dos meses después y esperan concluir a finales de este año. En la actualidad, los operarios acometen la terminación de los revestimientos y de la tabiquería interior.
La inversión: La reforma de la sede del Centro Andaluz de las Letras cuenta con un presupuesto de 1,2 millones de euros.
El edificio
La planta baja: Estará ocupada por un salón de actos con capacidad para unas 80 personas, un almacén de libros, el acceso al ascensor y la escalera interior.
Primera planta: Reservada para los despachos destinados a la dirección de la entidad, contará con una sala de reuniones, así como varios puestos de trabajo.
Segunda planta: Más despachos, una sala de reuniones con capacidad para unas 20 personas, así como una terraza descubierta.
Los cambios: En cuanto a la estética, el inmueble tiene como señas de identidad la luminosidad y el uso de la madera, tanto en el suelo como en algunos revestimientos.Julio Neira camina despacio, como distraído, pero en realidad no pierde detalle. Atiende a las explicaciones, asiente con gesto reflexivo, se fija en los detalles, los acabados y pregunta. Casi más que el periodista. Porque Neira tiene el interés impaciente de quien espera a que le entreguen la casa. Aunque no es la suya. Es la del Centro Andaluz de las Letras (CAL), la entidad que Neira coordina y que se ha pasado diez de sus once años de vida en una sede provisional.
La luz al final de ese túnel entra por las ventanas, por el patio interior, por la terraza del ático del inmueble levantado en la esquina entre las calles Álamos y Marqués de Guadiaro. Un edificio de principios del siglo XX, hermoso y ecléctico, que ahora resurge de sus viejas cenizas.
Después de casi una década de trámites, las obras se adjudicaron en septiembre de 2007, empezaron dos meses más tarde y esperan concluir a finales de este año. Si los plazos de la Junta de Andalucía se cumplen, la mudanza del CAL llegará en los primeros meses de 2010. Terminará así su larga estancia en un inmueble de la calle Císter, desde donde ahora se coordinan todas las acciones del CAL en territorio andaluz.
Lo peor, en cuanto a las obras, ya ha pasado. Lo confirman Rafael Campano y Valeriano Robredo, técnicos de la empresa malagueña Hermanos Campano, que acomete los trabajos de rehabilitación. «Estamos terminando las instalaciones y la tabiquería interior», aclaran al unísono.
Un colector del siglo XVIII
Así, la última fase de los trabajos se presenta mucho más sencilla que los primeros pasos. En particular, Campano y Robredo recuerdan las complicaciones que trajo consigo el colector del siglo XVIII encontrado en el subsuelo del inmueble. Tras las excavaciones arqueológicas, la obra siguió su curso, aunque los técnicos han tenido que adaptarse a las particularidades de la casa.
Por ejemplo, pensaban colocar la grúa en el patio interior, pero al final han debido instalarla en el centro del inmueble. Más allá de ese detalle, en el interior del edificio del número 24 de la calle Álamos, los operarios se afanan ahora en la terminación de suelos, techos y paredes. Debajo van quedando el tendido de cables de telecomunicaciones, los conductos de aire acondicionado, las tripas del corazón del CAL.
Poco a poco, la imaginación necesita menos esfuerzo para dibujar cómo será el hogar de la única institución cultural dependiente de la Junta de Andalucía cuya sede principal está en Málaga. Un edificio que tendrá en la luz y la madera sus principales señas estéticas. Los responsables de la rehabilitación añaden que la recuperación incluye suelos de madera de roble, mientras que las paredes contarán con revestimientos en 'vengué'.
Así, el CAL recibirá a los visitantes con un salón de actos en su planta baja. Un «espacio polivalente» con capacidad para unas 80 personas. Allí se celebrarán las presentaciones, conferencias, coloquios e, incluso, alguna que otra exposición, según las explicaciones de Neira, coordinador general del CAL desde hace casi un año.
Junto al salón de actos, un almacén de libros -por supuesto-, el ascensor y la escalera de acceso a las dos plantas superiores. Justo allí, la luz reclamará su parte de protagonismo a través de amplios ventanales.
Despachos y una terraza
La primera planta del inmueble queda reservada para usos administrativos. Los despachos del director y el gerente, varios puestos de trabajo y una sala de reuniones que harán olvidar a los empleados del CAL las actuales estrecheces del inmueble que ocupan frente a la Catedral.
Más despachos y más salas de reuniones aguardan en el último piso del inmueble. Aunque, en este punto del paseo, los ojos se van hacia la terraza a la calle Álamos. La rehabilitación ha recuperado la decoración original, incluida la recia balaustrada maltratada por el tiempo y el tráfico. Ruidos que apenas se escuchan en el interior del inmueble. Un edifico que recupera su esplendor, como el mismo CAL, la casa de los libros que sueña con su final feliz.
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