martes, 28 de julio de 2009

El Ayuntamiento de Málaga ha encontrado ´la horma de su zapato´ dejando que las fincas municipales se caigan de viejas

El paso del tiempo, el mejor aliado de la inactividad local
ALFONSO VÁZQUEZ.LA OPINION 23/07/2009
Es un secreto a voces que en un país como España, a pesar de que existen tres millones de funcionarios, miles de cargos de confianza y enchufes en todos los rincones de la administración, las cosas suelen funcionar a salto de malta.
Ocurre lo mismo en el Ayuntamiento de Málaga. A pesar de la riada de colocaciones, algunas de ellas a dedo y con exigencias de ´prima donna´ como el que les paguemos (aparte del sueldazo) el alquiler del piso, los asuntos sólo marchan porque Dios lo quiere.
En la administración española funciona bastante la improvisación, pero nuestro Consistorio ha hallado la fórmula para rizar el rizo: ´La inactividad activa´.
Consiste este acto administrativo en no hacer nada y de esta manera, producir un cambio de estado en las cosas, una especie de ´silencio administrativo en tres dimensiones´ que llevado al extremo provoca grietas en los muros y desprendimientos de tierras. Lo nunca visto.
Tomemos por caso la finca de la Virreina en el distrito de La Palma-Palmilla. Adquirida por el Ayuntamiento en el año 2000, un año más tarde un concejal de Urbanismo mal informado aseguró que el Consistorio rehabilitaría el hermoso caserón de la finca "cuanto antes".
Si ustedes se dan una vuelta por el lugar, notarán que la casa se ha volatilizado. A finales de agosto del año pasado fue derribada por ´ruina inminente´.
Claro que en estos nueve años, el Ayuntamiento tuvo tiempo más que suficiente para frenar la ´inminencia´ e incluso para rehabilitar el entuerto, pero prefirió que los agentes atmosféricos siguieran su curso procedimental. Ahora, se propone levantar una casa idéntica a la derribada.
El mismo proceso de ´inactividad activa´ o ´silencio administrativo tridimensional´ observamos en la finca Los Remates por la Colonia Santa Inés. El autor de estas líneas visitó los terrenos hace unos siete años y todavía mantenía su dignidad. Pero el ´poder pasivo´ de nuestro Ayuntamiento puede hasta con las más recias edificaciones, de ahí que haya decidido hacer ´tabla rasa´ en los terrenos por la inminencia ruinosa de siempre.
Es de esperar que otros cortijos y fincas municipales del pasado de Málaga caigan por esta misma fórmula que mezcla el pasotismo con los más rigurosos procesos administrativos.
El mensaje a los malagueños con ´posibles´ está claro: si usted tiene un finca y quiere donarla a la ciudad, entréguela a alguna orden religiosa o a una fundación privada. En manos del Ayuntamiento va a durar lo que tarde en caerse.
Una suerte
? A pesar de este ´urbanismo manúo´ del que hacemos gala tan a menudo, la ciudad sigue compitiendo por ser la capital cultural de Europa. Por suerte para nosotros, el concurso se centrará en la oferta cultural de Málaga y no en analizar nuestras prácticas atávicas de ´autodestrucción patrimonial´.

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