domingo, 8 de marzo de 2015

La Isla, proyectada por E. Strachan , otro barrio de la Málaga industrial del XIX , a punto de desaparecer. Una parada de la Linea 2 del metro lleva su nombre

La Isla 2015

Chimenea de la Fundición Ramírez y Pedrosa




Estación de metro de la Is
La mayoría de casas en ruina de este barrio industrial de mediados del Siglo XIX nos hacen pensar que en breve su recuerdo será el nombre de una estación de metro y la chimenea de la Función Ramírez y Pedrosa, salvada gracias a la Asociación en Defensa de las Chimeneas y el Patrimonio Industrial de Málaga.
La Isla, uno de los pequeños barrios obreros que surgieron durante la segunda mitad del siglo XIX en la periferia de la ciudad. En esa época una hilera de edificaciones de baja altura se fue extendiendo a lo largo de la Carretera de Cádiz o Camino de Churriana, y que comenzaba en los terrenos que habían pertenecido al Jardín de Aclimatación y en la estación de ferrocarril que actuó como polo de atracción de instalaciones fabriles, almacenes y viviendas. Un propietario de solares en este sector, Ardois, solicitó en 1872 al Ayuntamiento que se practicara la alineación de los mismos para construir en ellos o vendérselos a terceros. En esos terrenos se constituyó el paraje conocido como La Isla o Pasaje de los Remedios, tras las construcciones realizadas por Antonio Solís de la Vega (cinco casas en 1874) y por el industrial de origen cordobés Joaquín Herrera Fajardo, quien promovió entre 1877 y 1879 dos casas de dos plantas y otras 18 casas matas, todas proyectadas por Eduardo Strachan (el autor de la calle Larios), además de varios almacenes. Originalmente la calle Pulgar se denominó pasaje de San Antonio.
A finales de los años 60 del Siglo XX , al sur oeste de La Isla surgió la barriada conocida como Jardín de la Abadía en un antiguo espacio  que había sido conocido como el jardín de aclimatación desde mediados del siglo XIX. Este jardín estuvo bajo la dirección de Francisco Javier de Abadía, prestigioso militar retirado que impulsó en 1821 la creación de este jardín experimental para realizar estudios agronómicos con plantas exóticas. Veinte años después el terreno pasó a ser propiedad de Francisco Reboul, manteniendo desde entonces un uso agrícola vinculado a la muy cercana fábrica textil Industria Malagueña fundada en 1846 y que era propiedad de los Larios.

Estas parcelas se destinaron al cultivo del algodón y en una parte de ellas se edificaron viviendas para los trabajadores de la fábrica textil de la familia Larios. A finales de la década de 1960 estos terrenos fueron urbanizados y transformados en una de las barriadas que poblaron el eje de la Carretera de Cádiz. Se le dio el sonoro nombre de Jardín de la Abadía, como deformación del original Jardín de Abadía, que tomaba del general que creó dicho jardín. Poco a poco la Carretera de Cádiz se convirtió en el eje de comunicación de la ciudad con la Costa del Sol y en el sector urbano más poblado de la ciudad. Según nos cuenta Raquel Rodrigo en el diario Málaga Hoy.
 En cuanto a La chimenea de la Isla de la fundición Ramírez y Pedrosa, fue protegida por la Junta de Andalucía y así es descrita en la ficha del Patrimonio Inmueble de Andalucía, que la sitúa, erróneamente, en el barrio de Huelin .
LA FUNDICIÓN RAMÍREZ Y PEDROSA
La fundición "Ramírez y Pedrosa" fue creada el 24 de mayo de 1916 y estaba especializada, desde un principio, en la explotación del negocio de la fundición de hierro y bronce y todo lo concerniente al ramo de la calderería.
La chimenea de la fundición Ramírez y Pedrosa está situada en el barrio de Huelin, junto al trazado del tren en la calle Ferrocarril, muy cerca del Puerto de Málaga y la antigua estación de ferrocarriles de la Renfe. La chimenea ha quedado situada en un solar triangular junto al puente Juan Pablo II.
Esta chimenea, destinada a conducir a capas de aire superiores los gases producidos por la combustión de las calderas de la fábrica, es de sección cuadrada, de modestas dimensiones y está construida con ladrillo de color rojizo. En ella se distinguen tres partes.
La parte más visible y la más importante en términos formales y funcionales es el fuste, caña o tubo. Se trata de un conducto hueco se sección cuadrada que reduce sus dimensiones con la altura.
El fuste descansa sobre una base o pedestal de sección cuadrada y contorno vertical. En el lado sur se conservan algunos restos de la cubierta inclinada de una nave adosada. En el lado opuesto tiene un vano en forma de arco de medio punto por donde se introducían los gases que debían ser evacuados. Una cornisa sencilla separa la base del fuste.

El fuste se corona con un remate de sección cuadrada que protege la parte superior del tubo evitando que el agua deslice por el fuste. Este capitel está formado por la boquilla de sección cuadrada y por dos cornisas lisas que marcan el inicio, de mayores dimensiones, y el fin de la decoración.
Datos Históricos
Tras el establecimiento de importantes Fábricas Reales en Málaga como la de Hoja de Lata en Júzcar, la de Naipes en Macharaviaya y la de Lana en Antequera, será en el primer tercio del siglo XIX cuando podamos hablar propiamente del desarrollo industrial de la ciudad de Málaga.
Los antecedentes de este desarrollo industrial hay que buscarlos por un lado, en el capital generado por la exportación de excedentes agrícolas, especialmente de la vid, y el dinamismo industrial del puerto de la ciudad, acentuado por el proceso de independencia de las colonias americanas.
El litoral oeste se convertiría en la principal zona de expansión industrial de la ciudad obedeciendo a criterios logístico como su cercanía al puerto y, posteriormente, a la estación de ferrocarril (1845) y a la disponibilidad de una gran extensión de suelo.
A las primeras ferrerías de Marbella, le sucederán las de Málaga, favorecidas por su cercanía al puerto a través del cual recibían el carbón procedente de Inglaterra. El sector siderúrgico se completará con un potente sector textil y con la mejora de los equipamientos y tecnología de la industria azucarera.

En el último tercio del siglo XIX la industrial malagueña entrará en crisis desembocando en la liquidación del sector siderúrgico y el decaimiento del textil, todo ello agravado por la irrupción de la filoxera. La orientación hacia sectores como el agroalimentario, la metalurgia o la industria química y el mantenimiento del textil propiciarán una recuperación en las primeras décadas del siglo XX hasta el inicio de la guerra del año 1936.

De este periodo industrial se conservan los siguientes elementos:

1.      Chimenea sobre el solar del antiguo convento de San Andrés. Fábrica de crémor tártaro
2.      Chimenea de la antigua central eléctrica The Málaga Electricity Company
3.      Chimenea de la antigua fábrica de electricidad Fiat Lux
4.      Chimenea de la antigua fábrica de aceites Larios
5.      Chimenea de la fundición de Ramírez y Pedrosa
6.      Chimenea de la fundición de plomo Los Guindos
7.      Chimenea de la fábrica de cerámica Santa Inés
8.      Chimenea de la fábrica de abono La Trinidad
9.      Chimenea de la fábrica de azúcar Nuestra Señora de la Victoria (El Tarajal)
10.   Chimenea de la Central Termoeléctrica de San Patricio (La Térmica)
11.   Chimenea de la fábrica de Aceites Santa María (antigua almazara De los Ríos)
12.   Chimenea de la Antigua Planta de Residuos sólidos Urbanos de Los Asperones (vertedero Los Asperones)
13.   Chimenea de la cooperativa Central Lechera Malagueña (COLEMA)
14.   Chimenea de la Sociedad Anónima de Ladrillos y Tejas (SALYT)

Este desarrollo industrial contará como principales protagonistas con las figuras de Heredia y Larios.

La Isla Málaga 2015


Inscripción en la Chimenea de la Fundición Ramírez y Pedrosa  
La Isla 2015 , en C/ Heroe Sostoa

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