jueves, 10 de febrero de 2011

Un Museo que Málaga no puede perder( Museo de Arte Sacro de la Abadía Cisterciense de Santa Ana)

Este convento es memoria tangible, en su edificio y en las obras que alberga, de alto valor y variedad iconográfica, de una dilatada presencia religiosa que lo ha convertido en un elemento irrenunciable para la comprensión de una parte significativa de la historia de esta ciudad

10.02.2011 - ROSARIO CAMACHO*HISTORIADORA DEL ARTE


Los abajo firmantes, profesores del Departamento de Historia del Arte de la Universidad de Málaga, queremos dejar constancia de nuestro asombro ante el cierre del Museo de Arte Sacro de la Abadía Cisterciense de Santa Ana, situado en la céntrica calle del Cister y reclamamos una explicación y su puesta en uso.

Dentro del esfuerzo que Málaga ha realizado en los últimos años, todos saludamos con interés y júbilo la instalación de este pequeño Museo que posee una de las colecciones más relevantes, en su género, del patrimonio histórico andaluz de los siglos XVI-XVIII y que nació con una triple orientación: museo conventual, museo de escultura barroca y museo monográfico orientado hacia la personalidad y vida de Pedro de Mena.

Pero sobre todo eso hay algo muy fundamental: este convento es memoria tangible, en su edificio y en las obras que alberga, de alto valor y variedad iconográfica, de una dilatada presencia religiosa que lo ha convertido en un elemento irrenunciable para la comprensión de una parte significativa de la historia de esta ciudad. Y así lo entendió nuestro alcalde, Francisco de la Torre, cuando a finales de 2002, próximas a finalizarse las obras, escribía: «A ningún malagueño se le escapa la extraordinaria importancia de la Abadía como ineludible punto de referencia de la historia social y enclave neurálgico de la tradición religiosa de la ciudad de Málaga».

Un enclave que representa un viaje a la historia íntima y recogida de unas mujeres que, a lo largo del tiempo optaron por renunciar a la vida del mundo, consagrándose a la oración. El sentido, la forma y dedicación de esas vidas se recoge en las diferentes secciones que conforman el discurso museográfico de esta colección, en la que sobresalen las tallas del Niño Jesús, que han sido estudiadas como parte del patrimonio nacional. Además, sus fondos documentales, entre los que destacan las 'cartas de profesión' son de excepcional interés y han sido objeto de estudio de investigadores de varias universidades españolas y extranjeras.

Desgraciadamente la comunidad de monjas que le dio vida, muy mermada en la actualidad, abandonó Málaga hace poco más de un año, pero permanece para la ciudad, por expreso deseo de las religiosas y convenio con el Ayuntamiento, su importante legado histórico-artístico e inmaterial, reflejo no solo de un pasado esplendor cultural, sino que los objetos exhibidos son símbolos de honda religiosidad, vestigios de un tiempo cerrado de marcadas connotaciones espirituales, que suponen una opción muy diferente, a la vez que innovadora, respecto a otras ofertas culturales que concurren en esta ciudad.

El Museo, que fue ampliado en 2007, hubiera necesitado una mayor difusión, ser integrado en los circuitos publicitarios de la ciudad, y con poco esfuerzo, ya que se encuentra situado en el más importante itinerario museístico de Málaga, lo cual puede revitalizar no sólo su visita sino la de otros museos creados recientemente como el de Revello de Toro, que pretende mantener, al ser la Casa-taller de Pedro de Mena, un centro de interpretación de la escultura de este gran imaginero, tan ligado a Málaga y a esta abadía, en donde reposan sus restos. Es un Museo que no parece gravoso a la ciudad, ya que se promociona por la acción del voluntariado cultural, y solo cuenta con las necesidades de un guarda y de la persona que lleva una pequeña tienda. Es cierto que cuenta con un director, el profesor Sánchez López, especialista en escultura barroca de gran prestigio dentro y fuera de España, pero montó el Museo y lo ha dirigido desde entonces por amor al arte (nunca mejor dicho) y cariño a la comunidad de las madres bernardas, y a quien nadie le ha comunicado todavía las razones del cierre.

¿Qué ha ocurrido para que en la actualidad el Museo esté cerrado impidiendo que se difunda su patrimonio, dando al traste con unos intereses, expectativas y oportunidades para Málaga? Porque desde su inauguración, en 2003, el Museo de Arte Sacro de la Abadía Cisterciense de Santa Ana se había convertido en un emergente producto patrimonial integrado como parte de la oferta de turismo cultural religioso, tan escasamente explorado y con tantas posibilidades.

1 comentario:

re_darte dijo...

Gran artículo de Rosario Camacho. Ayer leí en el Sur un artículo que decía que el alcalde iba a reabrirlo y crear una ruta de arte sacro que incluía el Císter, la Catedral y el Museo de las Cofradías. Esperemos que sea cierto y que suceda pronto.