domingo, 11 de abril de 2010

Diez años para restaurar un solo torreón

El torreón, un verso suelto

JOSÉ RAMÓN MENDAZA LA OPINION
La intención no era mala. En febrero de 2000 se llevó a pleno la aprobación parcial del plan de la Judería. Entonces era alcaldesa de Málaga Celia Villalobos y pronunció una de esas frases propias del momento pero que luego, con el paso de los años, dan risa: "No nos vamos a pasar años discutiendo sobre la Judería y que se caiga porque lo que tendremos será un descampado. Haremos un planteamiento respetuoso con la historia y con los ciudadanos que viven allí, pero no podemos retrasarlo más". Poco después sería llamada a ser ministra de Sanidad y ahí se quedó aquello, en una alocución vehemente y olvidada. Porque sus herederos en el trono municipal no adjudicaron las obras para arreglar el torreón mudéjar de la calle Granada hasta cinco años después. Para entonces ya se había abierto el Museo Picasso y se criticaron duramente las vergonzosas condiciones en las que se encontraba su entorno (la fantasmal Tomás de Cózar, el paciente Palacio de Sonora, Beatas, el colegio San Agustín,...). Luego hubo mala suerte porque la empresa encargada de iniciar la reforma quebró. Todo un calvario hasta que ayer, diez años después de aquella declaración de intenciones y justo cuando se inicia la Pascua judía, se inauguró la rehabilitada torre de la Judería con el rimbombante nombre de Centro de Interpretación Ben Gabirol. Al principio iba a ser sólo una oficina de turismo y ahora se le añade una sala con información para dar a conocer la Judería y al filósofo y poeta andalusí Ben Gabirol. Por cierto, que es otro ejemplo de la moda de llamar a los equipamientos públicos centros de interpretación. Aunque nadie tiene los derechos sobre cómo han de denominarse las cosas, parece más adecuado y menos confuso el simple nombre de centro de visitantes, con el que cualquier familia que se acerque hasta allí se sentirá más identificada. Hubiese sido también de agradecer que en la documentación entregada por el Ayuntamiento no se hubiera remitido únicamente a enlaces de la wikipedia –la favorita de los alumnos de Secundaria– para aportar datos sobre la biografía de Gabirol. Dejando estos detalles al margen, el torreón rehabilitado simboliza el arranque de algo prometedor, pero también una almenara, un verso suelto, sobre un solar abandonado que sigue esperando turno.

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