domingo, 11 de abril de 2010

Los Asencio de la Cerda, escultores malagueños.

Valiosa donación para Mena
Ceden a la congregación una Dolorosa muy similar a la de la Expiración
29.03.2010 - ELÍAS DE MATEO AVILÉS. Sur

la imagen guarda un gran parecido con la Virgen de los Dolores Coronada. :: SUR
Durante el año 2006, los doctores en Historia del Arte Juan Antonio Sánchez López y Sergio Ramírez González publicaron una novedosa investigación donde daban a conocer toda una saga familiar de relevantes imagineros, desconocida hasta entonces, los Asensio de la Cerda, compuesta por los hermanos Pedro y Antonio, así como el hijo del primero, Vicente, con talleres en Málaga durante las décadas centrales del siglo XVIII. Según los referidos estudiosos, estos artistas sucedieron a los epígonos del mítico Pedro de Mena, muerto en 1688, y convivieron con la otra figura clave de la escultura local dieciochesca, Fernando Ortiz. Pero mientras este último representó en su tiempo, en el campo de la imaginería devocional, y especialmente de la iconografía referida a Vírgenes Dolorosas, «el paradigma del tipo implorante o patético que termina relacionando sus obras con los afectos y principios académicos al gusto europeo», los Asensio de la Cerda, «encarnan la alternativa castiza que reverdece los laureles de los esquemas de Mena acorde con los sones del preciosísimo de la centuria».
Tras una ingente labor de documentación y análisis estilístico, los historiadores del arte arriba citados ofrecían un catálogo de obras salidas de la gubias de estos artífices, repartidas por el entonces territorio de la diócesis malagueña (que entonces incluía localidades adscritas hoy a la provincia de Cádiz como Setenil y Olvera). Junto a algún Crucificado, figuras de santos y niños Jesús pasionistas, destacaba un amplio abanico de Dolorosas de magnífica factura, donde «se advierte una preocupación, cada vez mayor en explotar las sutilezas técnicas de un tratamiento preciosista». Un modelo común se repitió con prodigalidad «hasta casi su industrialización, introduciendo aquellas variantes y modificaciones impuestas por las exigencias del cliente y/o la habilidad y capacidad del artífice».
Atribuciones
Esta magnífica investigación tuvo una importante repercusión en el ámbito de las cofradías de Pasión malagueñas. Combinando la documentación con el método analítico-atribucionista, los referidos especialistas lograron desentrañar definitivamente la autoría de muchas de nuestras imágenes de Dolorosas cofrades más emblemáticas, de mayor valor artístico y fervor devocional. Para ellos, del obrador del patriarca y fundador de la saga, Pedro Asensio de la Cerda, salieron la Virgen de los Dolores del Puente y la Dolorosa expuesta en el Museo de Artes Populares de la Fundación Unicaja, donde «prima el vigor expresivo y la valentía de la talla». Luego se catalogaron como obras en solitario de Vicente Asensio de la Cerda desde 1775, entre otras repartidas fuera de Málaga, la actual Virgen de los Dolores de la Archicofradía de la Expiración y la primitiva Virgen del Amor de la Cofradía de El Rico, destruida en 1931. Finalmente de la mano de Antonio Asensio de la Cerda, con un estilo mucho más preciosista y genuinamente dieciochesco saldrían las actuales imágenes de los Dolores de San Juan, del Amor Doloroso de la Archicofradía de Pasión, además de la Virgen de Fe y Consuelo de la Capilla del Calvario y algunas otras conservadas en las clausuras de algunos conventos.
Descripción
Como ya recogió en este mismo periódico Antonio Roche durante la pasada cuaresma, un congregante de Mena, Rogelio Bueno Yébenes, ha decidido donar a la congregación una espléndida Dolorosa que, muy bien podría atribuirse al círculo artístico de los Asensio de la Cerda. Se trata de una imagen de busto prolongado, de 72 cm de alto, para vestir, en madera policromada, que presenta las manos juntas y cruzadas. En el rostro, ligeramente inclinado que expresa un gran patetismo, aparecen algunos rastros de suciedad y escasos repintes posteriores. Por él se derraman cinco lágrimas de cristal. Las manos, por su parte, están intensamente repintadas. Carece de urna para alojarla y se encuentra actualmente a la usanza decimonónica, con una saya y un rostrillo muy humilde. En la zona superior de la cabeza se sitúa un perno destinado, con seguridad, a fijar una ráfaga o resplandor del que actualmente carece.
Sin duda , la imagen objeto de atención de este artículo se corresponde con la tipología de Dolorosas de busto prolongado concebidas originariamente para devoción privada o doméstica. Conventos, clérigos con una posición relevante o familias acomodadas de la pequeña nobleza o de la burguesía comercial debieron ser los clientes y destinatarios primeros de este tipo de iconos.
En el caso concreto de la Dolorosa, hoy ya en poder de la Congregación de Mena, sabemos por su donante que, al menos desde finales del siglo XIX, perteneció a la familia Yébenes, que le daba culto en un oratorio privado que poseían en la antigua Hacienda Santa Bárbara baja, hoy desaparecida, pero que se encontraba situada junto al Puente de los Morenos en los actuales terrenos ocupados por el polígono industrial del mismo nombre. Esta familia estaba dedicada a la producción comercialización y exportación de frutos secos (pasas, almendras .) Durante la Guerra Civil, la imagen fue trasladada y ocultada en un piso de calle Carretería, en el número 61. También según el donante, en la inmediata postguerra fue procesionada un año por una cofradía de Pasión, sin que haya sido posible hasta ahora contrastar este dato.
En el otoño de 1990 fue restaurada por el artesano José Antonio Ortiz. Fallecida su propietaria durante largos años, doña Eduarda Yébenes, así como su hija mayor, que la custodió en los últimos tiempos, la familia Bueno Yébenes, siguiendo las indicaciones de uno de sus miembros, el ya citado Rogelio Bueno Yébenes, ha decidido donarla a Mena.
Sin duda la Dolorosa es la donación artística mas importante recibida por la Congregación de Mena y, quizás por cualquier cofradía pasionista malagueña en décadas, no sólo por su valor devocional e histórico-artístico, sino incluso material.
Adaptaciones
Aunque en casos similares, y, sobre todo entre las décadas de los años cuarenta del pasado siglo, otras hermandades adoptaron Dolorosas similares a ésta como imágenes titulares, acoplándoles una devanadera y sustituyendo el primitivo juego de manos entrecruzadas por otras nuevas abiertas con el fin de utilizarlas para el culto público y procesional, no va a ser éste el caso.
Casi con seguridad, esta imagen se situará definitivamente en el recinto de los columbarios de la Congregación, acoplándole una peana en consonancia con la calidad de la talla, restaurándola en su policromía por manos expertas y revistiéndola con un nuevo ajuar. El patetismo de su dolor acompañará y consolará a los deudos de quienes reposan y reposarán en los columbarios de Mena.
En cuanto a su posible autoría, lo dejamos aquí abierto, aunque sugiriendo, con todas las reservas y prevenciones del mundo, su posible atribución al círculo de los Asensio de la Cerda. ¿Quizás, siendo muy atrevidos, al hijo de Pedro, Vicente? En cualquier caso, los máximos especialistas en ellos, los doctores Sánchez López y Ramírez González, tienen la última palabra.

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